Llegó el último día de campamento y, con él, el desenlace de una historia que nos ha acompañado durante toda la semana.
Nada más comenzar la mañana, el coordinador García nos reunió para enseñarnos, por fin, el contenido del pendrive. En él encontramos el último vídeo de Bonancio Ortiga, el verdadero millonario. En su mensaje nos explicó que había preparado toda esta aventura para encontrar a alguien digno de continuar con su legado, pero que las pruebas nunca habían tratado solo de ganar, sino de demostrar valores como la confianza, el trabajo en equipo, el perdón y el compañerismo.
Después llegó el momento de la Feria del Talento, donde cada aspirante presentó su proyecto e invitó a los demás a participar en él. Fue una actividad en la que todos demostraron que cada persona tiene algo valioso que aportar y que todos eran merecedores de formar parte del legado de Bonancio.
Al finalizar la feria parecía que iba a anunciarse un único ganador. Sin embargo, García recordó las últimas palabras de Bonancio y lanzó una pregunta que hizo reflexionar a todos: ¿de verdad un legado tan importante puede pertenecer a una sola persona? La respuesta fue unánime. El verdadero legado no era un premio individual, sino todo lo que habíamos aprendido durante estos días. Por eso, se decidió que el legado sería compartido entre todos.
Con el corazón lleno de recuerdos, llegó el momento de subir al autobús y poner rumbo a casa. Allí nos esperaban las familias, con la misma ilusión con la que nos despidieron hace unos días.
Desde todo el equipo de monitores queremos daros las gracias por vuestra confianza y por permitirnos compartir esta aventura con vuestros hijos e hijas. Gracias también a ellos, por su alegría, su entrega y por hacer de este campamento una experiencia inolvidable.
Nos despedimos con la mochila llena de momentos, amistades y aprendizajes que estamos seguros de que nos acompañarán durante mucho tiempo. ¡Hasta la próxima aventura!
Os queremos un montón. ¡Siempre Unidos!❤️
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