El sábado pasado vivimos el segundo encuentro del Grupo de Familias, un regalo para parar juntos y mirar con esperanza la adolescencia: ese tiempo en el cada uno busca quién es, dónde pertenece y qué sentido tiene la vida. ✨
Recordamos que la fe no es un camino recto ni un proceso perfecto. Es vida, es recorrido, con curvas, silencios y preguntas, como les ocurrió también a los discípulos. Por eso lo que más ayuda es encontrar personas que viven una fe sencilla, real y llena de esperanza, capaz de mostrar sin imponer que, pase lo que pase, el Señor camina siempre a nuestro lado. 🤍

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